Remisión de gases: el impacto de la gasolina y el diésel en el efecto invernadero-EDICIÓN OCTUBRE 2025

El efecto invernadero es un proceso natural en el que ciertos gases en la atmósfera, conocidos como gases de efecto invernadero, atrapan el calor del sol y lo retienen cerca de la superficie, manteniendo la temperatura del planeta. Sin embargo, la explotación y quema de combustibles como la gasolina y el diésel han intensificado este fenómeno. La acumulación de gases contaminantes ha potenciado el calentamiento global y desencadenado graves consecuencias ambientales y sociales.

Gasolina y diésel: dos combustibles, diferentes impactos

Aunque ambos provienen del petróleo, presentan características distintas:

  • Gasolina: es un combustible más ligero y volátil, altamente inflamable y que requiere una chispa para encenderse. Si bien genera menos partículas contaminantes, libera mayores niveles de dióxido de carbono (CO₂), gas directamente asociado al calentamiento global.
  • Diésel: es un combustible más denso y pesado. Sus motores trabajan por compresión, lo que los hace más eficientes y duraderos. Es menos volátil y posee un punto de ignición más alto, pero requiere mayor temperatura para su combustión. El diésel produce más óxidos de nitrógeno (NOx) y material particulado fino (PM2.5 y PM10), altamente dañinos para la salud humana y responsables de fenómenos como el smog y la lluvia ácida.

En conclusión, la gasolina genera principalmente CO₂, mientras que el diésel emite contaminantes que impactan de forma directa la salud de las personas..

Manejo de los combustibles después de su uso

En Colombia, el manejo de la gasolina y el diésel tras su consumo está enfocado en la transición energética y la reducción de emisiones, promoviendo el uso de alternativas más limpias como el hidrógeno y los biocombustibles. Asimismo, la mezcla de gasolina con etanol y la instalación de puntos de recarga eléctrica son pasos que reflejan el esfuerzo del país por avanzar hacia una movilidad sostenible.

Chatarrización vehicular: una apuesta contra el impacto del diésel y la gasolina

La chatarrización del combustible no existe como tal; lo que se implementa en Colombia es la chatarrización de vehículos o desintegración física, que consiste en destruir y retirar de circulación automotores antiguos para sustituirlos por unidades nuevas, más eficientes y menos nocivas para el medio ambiente. Este mecanismo busca mejorar la seguridad vial, reducir el consumo de gasolina y diésel, y contribuir a una mejor calidad del aire.

Proceso de chatarrización de los vehículos:

  1. Selección: se identifican los vehículos antiguos, de bajo rendimiento o con tecnologías desactualizadas que generan altos niveles de contaminación.
  2. Incentivos: los gobiernos ofrecen descuentos o beneficios económicos a los propietarios que entregan sus automotores viejos para chatarrización.
  3. Desintegración: el vehículo se destruye en plantas autorizadas, donde se reciclan piezas útiles y se eliminan de forma controlada los materiales contaminantes.
  4. Sustitución: el propietario puede adquirir vehículos nuevos que cumplen con las normas ambientales, consumen menos gasolina y diésel, o funcionan con energías más limpias como electricidad, gas natural o hidrógeno.

De esta manera, la chatarrización retira del mercado los vehículos más contaminantes y permite avanzar hacia una movilidad más sostenible y responsable.

Beneficios ambientales y sociales de la chatarrización

  • Reducción de emisiones contaminantes: disminuye el CO₂, los NOx y el material particulado, mejorando la calidad del aire.
  • Mejora en la salud pública: al reducir la contaminación, se minimiza la incidencia de enfermedades respiratorias y cardiovasculares.
  • Ahorro energético: los vehículos nuevos suelen ser más eficientes en el consumo de combustible.
  • Impulso a la movilidad sostenible: se fomenta la incorporación de tecnologías limpias como autos eléctricos, híbridos y biocombustibles.

Retos y perspectivas

Aunque la chatarrización es un método clave, enfrenta desafíos como los altos costos de sustitución de vehículos y la resistencia de algunos sectores del transporte. Aun así, es una estrategia que contribuye a reducir la dependencia de la gasolina y el diésel, y a mitigar los efectos del cambio climático.

La gasolina y el diésel, aunque diferentes en composición y emisiones, generan un mismo resultado: el deterioro de la salud humana y el calentamiento global. La chatarrización se consolida como una herramienta esencial para mitigar estos impactos y fomentar la transición hacia una movilidad más limpia. Apoyar este proceso es fundamental para avanzar hacia un futuro donde la movilidad no represente un riesgo para el planeta ni para la vida.

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