La contaminación del aire se ha convertido en uno de los principales problemas de salud pública en las ciudades colombianas. Por ello, la movilidad eléctrica surge como una alternativa tecnológica y una herramienta clave para mejorar la salud de las personas.
Los vehículos de combustión interna emiten contaminantes como material particulado (PM2.5), óxidos de nitrógeno y monóxido de carbono, sustancias directamente relacionadas con enfermedades respiratorias como el asma, la bronquitis crónica y las infecciones pulmonares. Niños, adultos mayores y personas con enfermedades preexistentes son los más afectados por esta problemática.
Ventajas de la movilidad eléctrica

Menos emisiones contaminantes:
Los vehículos eléctricos son más amigables con el medio ambiente y representan un beneficio directo para la calidad del aire. Funcionan sin generar emisiones directas de gases contaminantes, a diferencia de los vehículos tradicionales que, al quemar combustible, liberan sustancias nocivas que afectan el aire que respiramos.
Menos ruido:
Los motores de los vehículos eléctricos producen niveles de ruido significativamente menores, lo que contribuye a un ambiente más tranquilo y confortable para quienes viven en las grandes ciudades.
Mejor calidad de vida:
La reducción de la contaminación del aire se refleja en una disminución de los problemas respiratorios y en una mejora general de la salud y el bienestar de la población.
Colombia ha sido uno de los países que ha mostrado avances importantes en la implementación de la movilidad eléctrica. La incorporación de buses eléctricos en sistemas de transporte público como el SITP y TransMilenio ha permitido reducir emisiones contaminantes sin sacrificar eficiencia. Además, el mercado automotor evidencia un cambio progresivo hacia vehículos eléctricos e híbridos.
Retos de la transición hacia la movilidad eléctrica
A pesar de sus beneficios, la transición hacia la movilidad eléctrica aún enfrenta desafíos, como el alto costo inicial de los vehículos y la falta de infraestructura suficiente de puntos de carga en ciudades y regiones. No obstante, los beneficios en salud y sostenibilidad justifican la inversión y el esfuerzo conjunto entre el Estado, el sector privado y la ciudadanía.

Implementar la movilidad eléctrica no es solo una decisión ambiental, sino también una decisión de salud pública. Reducir las emisiones del transporte significa respirar un aire más limpio y construir un país más saludable para las futuras generaciones.





