En los últimos años, el mercado de repuestos para vehículos en Colombia ha experimentado un fuerte incremento en sus precios, afectando tanto a conductores como a talleres mecánicos y concesionarios.
En entrevista con el portal especializado Motor.com.co, Carlos Andrés Pineda, presidente ejecutivo de Asopartes analizó los diversos factores que han contribuido a esta escalada, entre ellos, la dependencia de piezas importadas, el comportamiento del dólar y la posibilidad de nuevos aranceles.
Esta situación ha generado preocupación en el sector automotor, ya que no solo encarece el mantenimiento de los vehículos, sino que también afecta la seguridad vial. Muchos propietarios de automóviles se han visto obligados a posponer reparaciones o buscar alternativas de menor calidad, lo que incrementa el riesgo de fallas mecánicas y accidentes. Además, los altos costos afectan directamente a los conductores de servicios de transporte y logística, quienes dependen del estado óptimo de sus vehículos para operar de manera eficiente.
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Por otro lado, los concesionarios y talleres mecánicos han tenido que replantear sus estrategias comerciales para afrontar la crisis. La escasez de repuestos y el alza en los precios han reducido la rentabilidad de muchos negocios, obligándolos a buscar nuevas fuentes de abastecimiento o incluso a ajustar sus márgenes de ganancia para no perder clientes. Mientras tanto, los consumidores finales enfrentan mayores tiempos de espera y costos más elevados para mantener sus vehículos en funcionamiento.
El dólar, un factor clave en el precio de los repuestos
Según Carlos Andrés Pineda, presidente ejecutivo de la Asociación del Sector Automotor y sus Partes (Asopartes), más del 85% de los repuestos que se comercializan en el país son importados. Esto significa que el precio de las autopartes está estrechamente ligado a la Tasa Representativa del Mercado (TRM) del dólar. Desde la pandemia, el precio del dólar ha mantenido una tendencia elevada, encareciendo los costos de importación de piezas fundamentales para el mantenimiento de los vehículos.
Datos recientes indican que, en los últimos cinco años, el incremento promedio en los precios de los repuestos ha sido del 6.2%. Sin embargo, en 2020 la TRM aumentó un 12.56% y en 2022 un 13.62%, generando un fuerte impacto en el sector automotor. Estos incrementos no solo afectan a los consumidores finales, sino también a los talleres y empresas que dependen del suministro constante de autopartes.
Retrasos en la entrega y mercado negro
Otro problema que ha exacerbado la crisis de los repuestos es el tiempo de entrega. Antes de la pandemia, los repuestos podían llegar en un período de 15 a 18 días, mientras que actualmente se demoran entre 30 y 33 días. Esta situación no solo afecta a quienes requieren una reparación urgente, sino que ha generado un aumento en la demanda de piezas en el mercado negro, donde se comercializan componentes como computadores y espejos robados.
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El desabastecimiento de piezas en el mercado formal también ha llevado a que muchos talleres recurran a fuentes de dudosa procedencia para satisfacer la demanda de los clientes. Esto ha favorecido la proliferación de repuestos de origen ilícito o de baja calidad, lo que representa un riesgo adicional para los propietarios de vehículos. Sumado a esto, las autoridades han detectado un aumento en los casos de robo de autopartes, especialmente en ciudades principales, lo que alimenta un círculo vicioso en el que la falta de oferta impulsa el crecimiento del comercio ilegal.
Posibles nuevos aranceles y la amenaza de una “tormenta perfecta”
Pineda advierte que en el horizonte se vislumbra una “tormenta perfecta” que podría agravar aún más la situación. Tanto a nivel nacional como internacional, se han planteado posibles incrementos en los aranceles a las autopartes, lo que podría disparar aún más los costos de los repuestos y afectar el mantenimiento de los vehículos en el país.
De concretarse estos aumentos, el impacto sería significativo en toda la cadena del sector automotor. Los importadores enfrentarían mayores costos que, inevitablemente, se trasladarían a los consumidores finales, encareciendo aún más las reparaciones y el mantenimiento de los vehículos. A su vez, esto podría derivar en una disminución en la demanda de repuestos originales y un aumento en la preferencia por piezas usadas o alternativas de menor calidad, con las consecuentes implicaciones en términos de seguridad y durabilidad.
Impacto en los consumidores y el sector automotriz
Para los dueños de vehículos, el alza en los repuestos significa mayores costos de mantenimiento y posibles retrasos en las reparaciones. Por su parte, los talleres y concesionarios enfrentan el desafío de mantener inventarios adecuados sin afectar la rentabilidad de sus negocios. La situación también pone en jaque a aseguradoras y empresas de transporte que dependen de la disponibilidad de piezas para garantizar la operatividad de sus flotas.
Ante este panorama, expertos del sector recomiendan a los conductores planificar con anticipación el mantenimiento de sus vehículos y buscar alternativas en el mercado de repuestos nacionales cuando sea posible. Mientras tanto, el sector automotriz espera que el Gobierno tome medidas para mitigar el impacto de los elevados costos de importación y mejorar la disponibilidad de repuestos en el país.