¿Cómo evoluciona la seguridad vehicular ante los desafíos del tránsito en la ciudad?

Tecnologías de asistencia, estructuras reforzadas y nuevos enfoques de prevención redefinen la seguridad al conducir en entornos urbanos.

Conducir en ciudades con altos niveles de tráfico y circulación constante de vehículos se ha convertido en una verdadera prueba para los conductores. Según el más reciente raking de tráfico de TomTom, cinco capitales colombianas figuran entre las más congestionadas del mundo: Bogotá, Medellín, Cali, Bucaramanga y Barranquilla. En este contexto, donde los embotellamientos, los cruces imprevistos y las maniobras en espacios reducidos son parte del día a día, la seguridad vehicular cobra un papel fundamental en la experiencia de movilidad urbana.

Ante estas condiciones, cada vez más personas priorizan vehículos capaces de responder a las exigencias de la movilidad urbana actual, especialmente en entornos complejos. En este panorama, cobra especial relevancia que los modelos integren desde su concepción tecnologías y sistemas pensados para ofrecer mayor protección, estabilidad y confianza en la conducción diaria. Bajo esta premisa, marcas como Chery han desarrollado propuestas alineadas con estas necesidades, como la TIGGO 4 CSH, un modelo concebido para responder a los factores que inciden directamente en la seguridad y el control en escenarios urbanos.

Protección que se adapta a la ciudad

La seguridad urbana no se mide solo por la tecnología que un vehículo puede ofrecer, sino por su capacidad para reducir riesgos reales. Maniobras cotidianas como estacionar en reversa, detenerse en una pendiente o realizar una frenada de emergencia, requieren un conjunto de sistemas que actúe con precisión y coherencia.

Por eso, tecnologías presentes en la TIGGO 4 como el sistema de frenos ABS con distribución electrónica (EBD) y asistencia de frenado (BAS) marcan la diferencia, ya que ayudan a mantener el control incluso en frenadas bruscas, algo común entre motos, buses y cruces impredecibles.  Además, este vehículo también tiene control de arranque en pendiente (HAC) y de descenso (HDC) útiles en barrios con inclinaciones pronunciadas o en medio del tráfico sobre puentes urbanos.

Por su parte, los sensores traseros y la cámara de reversa de alta definición mejoran la visibilidad al parquear, una situación que en muchas ciudades colombianas implica maniobrar en espacios reducidos o de difícil acceso. También se incorporan elementos clave como el sistema ISOFIX para asegurar de forma correcta las sillas infantiles, el monitoreo de presión y temperatura de neumáticos (TPMS), y el bloqueo de puertas para niños, pensado para brindar mayor protección en el interior del vehículo.

Estas soluciones no solo complementan la experiencia de conducción, sino que ofrecen respaldo técnico en situaciones habituales para quienes circulan en entornos urbanos densos.

Una estructura que prioriza la protección

La integridad estructural de un vehículo sigue siendo un elemento central en términos de seguridad. En el caso de la Chery TIGGO 4 CSH, la carrocería tipo jaula con aceros de alta resistencia en zonas estratégicas ayuda a mitigar el impacto ante colisiones comunes, como golpes laterales o alcances a baja velocidad, respaldados además por la calificación de cinco estrellas en seguridad otorgada por la ANCAP, tras evaluar su desempeño integral en pruebas de seguridad y protección de ocupantes.

A esto se suman seis airbags, que incluyen frontales, laterales y de tipo cortina, que trabajan junto con cinturones de seguridad con pretensores para proteger de manera efectiva a todos los ocupantes. Se trata de una configuración técnica pensada para responder adecuadamente a los riesgos más frecuentes en ciudad.

Una decisión basada en contexto

Hoy, la seguridad en la conducción ocupa un lugar central en las decisiones de compra. Más que un valor agregado, se considera una respuesta concreta a las demandas cotidianas de movilidad y una muestra de responsabilidad frente al entorno urbano.

Por eso, más allá del diseño o la eficiencia, muchos conductores consideran aspectos como la capacidad del vehículo para adaptarse a entornos cambiantes, garantizar el control en condiciones adversas y proteger eficazmente a quienes viajan a bordo. Ese es, en definitiva, el nuevo punto de partida para entender la seguridad vehicular.

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